Centro Fray Bartolomé de las Casas

... enseñando el oficio de ser feliz ...

Conexiones Lentas
Admisión Estudiantes Profesores Sapere Aude

Noticia

Orando por Venezuela

Vie 26 Jun 2026
Image Orando por Venezuela

Queridos hermanos, queridas hermanas, a todos nuestros fieles seguidores:

"El Señor es mi pastor, nada me falta; aunque camine por valles oscuros, ningún mal temeré, porque Tú estás conmigo" (Salmo 23, 1.4). Así canta el salmista, y así hemos creído siempre. Pero hoy, ese valle oscuro se ha vuelto estremecimiento y polvo bajo nuestros pies. El pasado 24 de junio, la tierra de nuestra amada Venezuela tembló, y con ella tembló también el corazón de este fraile que peregrina en la fe.

No es un rumor lo que traemos, ni una imagen lejana que se desvanece con un deslizar de dedos. No, hermanos: son rostros, son gritos ahogados bajo el concreto, son madres que buscan entre escombros el rostro de sus hijos, son ancianos que perdieron el techo que los cobijó toda una vida. Cada fotografía que nos llega por estos medios humanos es una llaga abierta en el Cuerpo de Cristo, y nosotros, miembros vivos de ese Cuerpo, no podemos —no debemos— mirar con indiferencia.

Porque el Señor no nos prometió una vida sin tormentas, sino que nos prometió estar con nosotros en medio de ellas. ¿Recuerdan cuando Él, dormido en la barca, calmó el viento y el mar? Pues hoy, aunque la tormenta sea fuerte y el mar de la desgracia nos azote, el Señor sigue enviando su providencia. Pero esa providencia, queridos míos, no cae del cielo como lluvia pasiva: ¡somos nosotros sus manos, sus pies, su abrazo en la tierra! Por eso, desde este púlpito que tiembla con el mismo dolor, les imploro: no endurezcamos nuestro corazón.

Oremos, sí, pero oremos con el alma en vilo, con el llanto contenido y la fe desnuda. Oremos por los rescatistas, que cavan entre el polvo y el silencio buscando un latido, un suspiro, un milagro de vida. Oremos por los que velan a sus muertos sin tener dónde ponerlos, por los niños que ahora le temen al suelo que pisaban confiados. Y oremos también por nosotros, para que este dolor no se quede en un sentimiento estéril, sino que se convierta en caridad activa, en ayuda tangible, en oración que sube como incienso y en limosna que desciende como aceite sobre las heridas.

Hermanos, la fe sin obras está muerta, nos recuerda Santiago. Hoy la fe se nos prueba en el temblor. Hoy la cruz se nos aparece en cada réplica del sismo. Pero no temamos: el mismo Dios que sacudió los cimientos de la tierra es el que sostiene nuestra esperanza. Pongamos, pues, nuestra oración como escudo, nuestra solidaridad como puente, y nuestro amor como antorcha en medio de estas ruinas.

Que el Señor de los ejércitos tenga misericordia de Venezuela. Que la Virgen de la Coromoto, nuestra Madre, cubra con su manto a los que lloran. Y que nosotros, aunque lejos en el cuerpo, estemos siempre cerca en el espíritu, porque un solo es el Cuerpo, uno es el Espíritu, y una es la fe que nos une en el dolor y en la esperanza.

Amén, amén, y amén.

Fray Bartolo

Desde un rincón de La Habana, Cuba

Viernes, 26 de junio de 2026.